Do motu proprio "Doctoris Angelici" de São Pio X:

"Nenhum Concílio celebrado posteriormente à santa morte deste Doutor, deixou de utilizar sua doutrina. A experiência de tantos séculos põe de manifesto a verdade do que afirmava Nosso Predecessor João XXII: «(Santo Tomás) deu mais luz à Igreja que todos os demais Doutores: com seus livros um homem aproveita mais em um ano, que com a doutrina dos outros em toda sua vida» "(Alocução no Consistório, 1318.)

DA "LECTURA SUPER MATTHAEUM" DE SANTO DE TOMÁS DE AQUINO:

Comentando sobre a Grande Aflição que haverá no mundo durante o período em que a "Abominação da Desolação" estiver ocupando o Lugar Santo, escreve o Angélico:

"Em seguida, haverá uma grande tribulação, porque o ensino cristão será pervertido por um falso ensino. E se esses dias não tivessem sido abreviados, ou seja, através do ensino da doutrina, da verdadeira doutrina, ninguém poderia ser salvo, o que significa que todos seriam convertidos à falsa doutrina."
[Comentário de Santo Tomás de Aquino ao Evangelho de São Mateus - Cap.24,22 - notas de Pierre d'Andria (1256-1259),(630 pags.) Tradução ao francês por Professor Jacques Ménard e Madame Dominique Pillet (2005).]

quinta-feira, 12 de agosto de 2010

O ... : Mistério da Fé : ...


Breve estudo sobre a validade da
consagração do vinho na missa nova
de Paulo VI
O presente trabalho que lançamos ao público é um estudo que aborda com precisão a mudança feita por Paulo VI na forma da consagração do vinho através do novus ordo missae.
Pode ser baixado gratuitamente no link:
Em Cristo, na Santa Igreja Católica.
Rodrigo Santana
Sandro Pontes

quarta-feira, 7 de abril de 2010

SOBRE O ANTICRISTO

TOMADO DE RADIO CRISTANDADE
http://radiocristiandad.wordpress.com/2010/04/07/sobre-el-anticristo/


por María Angel

Por el Padre Basilio Méramo

San Ireneo en su obra “Contra las Herejías”, (Adversus Haereses) dice remitiéndose a San Pablo, que el Anticristo es: “El adversario que se alzará sobre todo lo que se llama Dios o es objeto de culto.” (Libro III, ed. Apostolado Mariano, p. 31). “Por eso, en la Bestia que ha de venir, tendrá lugar la recapitulación de toda la iniquidad y de todo engaño, a fin de que todo el poder de la apostasía, concluyendo en ella y encerrado en ella, sea arrojado al estanque de fuego. Es conveniente por ello que el número de la bestia sea 666, para recapitular en sí toda la maldad que se desencadenó antes del diluvio, a consecuencia de la apostasía de los ángeles… y para recapitular también todo error idolátrico posterior al diluvio…” (Ibíd., Libro V, p. 110).

El Anticristo es más una cuestión religiosa espiritual que una cuestión sociopolítica, económica. Esto ya señala la perspectiva eminentemente religiosa de la idolatría, resumida (cristalizada), sintetizada en el Anticristo. El acento está puesto sobre lo religioso más que sobre lo político, ya que la preeminencia siempre es de orden religioso, aunque con grandes implicaciones en lo social y en lo político. “… este número es el 666, es decir seis centenas, seis decenas y seis unidades, para recapitular toda la apostasía realizada durante seis mil años. Porque cuantos días duró la creación del mundo, tantos milenios durará su existencia…´si un día del Señor es como mil años´, y si la creación ha sido acabada en seis días, es evidente que la consumación de las cosas tendrá lugar el año seis mil.” (Ibíd., Libro V, p. 108-109).

Tenemos así que: 6 unidades = 6 unidades (1 día = 1.000 años) = 6.000 años. 6 decenas = 6 decenas (10 x 6 = 60 siglos) = 6.000 años. 6 centenas = 6 centenas (100 x 6 = 600 décadas) = 6.000 años. Esto concuerda con lo que dice Primacio (el primer comentador del Apocalipsis), sobre la significación del número 666 en griego: “Esta combinación da puntualmente la palabra griega aprounas, arnoume o arnauma, que corresponde a la palabra latina abrenuntio y la española reniego.” (Lacunza, La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, 1816, tomo II, p. 14). “… la profecía, no puede significar otra cosa obvia, naturalmente que una profesión pública y descarada de aquel abrenuntio, o “hago profesión de renegado”, que parece el carácter o el espíritu distintivo propio de toda bestia.

Así, el tomar este carácter, no será otra cosa que un tomar partido por la libertad; un solvere Jesum público y manifiesto: una formal apostasía de la religión cristiana que antes se profesaba. Se dice que este carácter lo llevarán en la frente o en las manos, para denotar la publicidad y el descaro con que ya se profesará entonces el Anticristianismo: pues la frente y las manos son las partes más públicas del hombre, y al mismo tiempo, son dos símbolos propísimos; el primero del modo de pensar, el segundo del modo de obrar. Desatados de Jesús, desatados de la verdad y sabiduría eterna, no hay duda, que quedarán la frente y las manos; esto es, los pensamientos y las operaciones, en una sumalibertad; pero libertad no de racionales, sino de brutos… ” (Ibíd, p. 18).

Para completar la idea sin caer en elucubraciones que desvirtúan (desfiguran) la comprensión de la realidad, continuamos la cita: “Se dice que no podrán comprar, ni vender, los que no llevaren este carácter, para denotar el estado lamentable de desprecio, de burla, de odio, de abandono, en que quedarán los que quisieren conservar intacta su fe, y también para denotar la tentación terrible, y el sumo peligro que será para ellos este desprecio, burla, odio y abandono, viéndose descomulgados de todo el linaje humano.” (Ibíd., p. 18). Y como bien explica y advierte el P. Lacunza: “… el tomar y llevar públicamente este carácter, debe ser un acto libre y voluntario, no forzado. La razón es: porque la potencia de esta bestia no puede consistir en otra cosa que en sus armas; y estas armas, que son cuernos de cordero, locuela de dragón, milagros, etc., no son a propósito para obligar con fuerza y violencia, sino para mover y persuadir con suavidad. En suma: lo que se nos dice por todas estas semejanzas no parece otra cosa sino que la segunda bestia tendrá la mayor parte, y la máxima culpa en la perdición de los cristianos. Ella será la causa inmediata con sus obras inicuas y sus palabras seductivas de que los cristianos entren en la moda y se acomoden al gusto del siglo, rompiendo aquella cuerda de la fe, que los tenía atados a Jesús y declarándose por el Anticristo.” (Ibíd., p. 19-20).

El aspecto religioso del Anticristo, cuando se habla en general, se puede observar en lo que el P. Emmanuel dice:”El Anticristo será, verdaderamente, de tal manera a saber, la antípoda de Nuestro Señor.” (La Sainte Église, ed. Clovis, 1997, p. 274). “Esta claro, según lo que precede, que el Anticristo se presentará al mundo como el tipo más completo de esos falsos profetas que fanaticen las masas, y que las arrastran a todos los excesos bajo el pretexto de una reforma religiosa.” (Ibíd. p. 275). Reforma religiosa que podemos verificar con la producida por el Vaticano II, que ha cambiado con la reforma litúrgica y la nueva doctrina, la ley (lex orandi lex credendi) y los tiempos (de aggiornamento ecumenisista) cual obra del Anticristo, pues como el P. Emmanuel (citando a Daniel 7,25 donde se hace alusión al Anticristo) expresa: “Él pensará cambiar los tiempos y las leyes, y todo será dado durante un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo.” (Ibíd. p. 278). “Todo él tendrá pronto las miradas vueltas hacia el impostor, de quien las trompetas de una prensa complaciente celebraran los grandes hechos” (Ibíd. p 280). “Es muy creíble también que el Anticristo arreglará, para realzarse, todos los partisanos de las falsas religiones. Anunciándose como lleno de respeto por la libertad de cultos, una de las máximas y una de las mentiras de la bestia revolucionaria.” (Ibíd. p. 281).

“El [el Anticristo] hace cesar el culto público, quitará (dice Daniel), el sacrificio perpetuo. No se podrá ya celebrar la santa Misa sino en las cavernas y los lugares escondidos. Las iglesias no presentarán a las miradas sino la abominación de la desolación, a saber, la imagen del monstruo elevado sobre los altares del Dios verdadero.” (Ibíd. p. 284-285). Este monstruo vemos que es la nueva religión del hombre, el antropoteismo de la Nueva Iglesia post conciliar con su nueva misa bastarda, y ahora engalanada, cual monstruo benigno (legitimado) con el Motu Proprio.
“… el Anticristo tendrá su colegio de predicadores y de apóstoles a placer. (…) Tendrán la apariencia del Cordero, remedarán las máximas evangélicas de paz, de concordias, de libertad, de fraternidad; y bajo estas apariencias, propagarán el ateísmo más vergonzoso.” (Ibíd. p. 292). Y si como hace ver el P. Emmanuel: “El Anticristo será sobre todo un impostor…” (Ibíd. p. 302), ¿qué mayor impostura que la del orden divino y sobrenatural, la impostura religiosa ejercida en el nombre de Dios, de Cristo y de su Divina Iglesia, para adulterar el culto, la religión y la Iglesia? ¿Qué mayor seducción que adulterar, corromper, utilizando la investidura de la legalidad y del poder en el nombre de Dios?, puesto que: “… la persecución última revestirá el aspecto de una seducción.” (Ibíd. p. 303).

“La crisis será tal que invadirá la Iglesia profanándolo todo; y la verdadera Iglesia deberá refugiarse, cual pequeño rebaño fiel esparcido por el mundo, en la soledad del desierto, pues como bien dice el P. Emmanuel: “La vía de salvación permanecerá abierta y la salvación será posible para todos. La Iglesia tendrá medios de preservación proporcionados al tamaño del peligro.” (Ibíd. p. 298). “La Iglesia recordará la advertencia dada por Nuestro Señor para los tiempos de la toma de Jerusalén, y aplicable con el consentimiento de los interpretes, a la última persecución.” (Ibíd. p. 298). “Conformemente a estas instrucciones del Salvador, por la huida la Iglesia pondrá a salvo al pequeño rebaño.” (Ibíd. p. 299).

No hay que olvidar que sin fe no hay Iglesia, como bien dice el P. Emmanuel: “Está claro que si la fe podría apagarse en la Iglesia, no habría más Iglesia., todo vínculo sería roto entre la tierra y el cielo; la humanidad flotaría a la deriva fuera de Dios y de su Cristo.” (Ibíd. p. 102). “San Pablo enseña que Jesucristo habita en nuestros corazones por la fe (Ef. 3,17). Él hubiera podido decir: por la caridad. Él dijo por la fe, porque la fe es la raíz primera de la caridad y de toda vida cristiana.” (Ibíd. p. 102). Aún más, pues sin fe los sacramentos se vacían: “La fe es el alma de los sacramentos: ¿Qué serían sin la fe de la Iglesia que obra en ellos, o más bien, gracias a lo cual Jesucristo mismo, que los ha instituido, obra en ellos? Los sacramentos operan sus efectos maravillosos independientemente de la fe del ministro que los aplica; pero no independientemente de la fe de la Iglesia.” (Ibíd. p. 103). Por esto: “La fe es así todo junto al lazo de unidad de la Iglesia aquí abajo, y la virtud que la vuelve fecunda.” (Ibíd. p. 103). El drama de la hora actual es exclusivamente religioso: “…un drama exclusivamente religioso se desarrollará y envolverá el universo entero.” (Ibíd. p. 257).

Es necesario ver el doble componente cuando se habla en general del Anticristo: el civil y el religioso, pues el acento lo ponen más en el orden político que en el eclesiástico (sacerdotal) y no se mira sino una de las dos bestias apocalípticas, siendo ambas el Anticristo total (completo); y la peor es la bestia con nombre específico: el pseudoprofeta, el Anticristo eclesiástico. El P. Castellani nos da un primer indicio al respecto al decir:” El Anticristo será, pues, un Imperio universal laico, unido a una Nueva Religión Herética; encarnados ambos en un hombre o quizá en dos hombres, el tirano y el pseudoprofeta.” (Cristo ¿vuelve o no vuelve?, ed. Dictio, 1976, Bs.As. p. 47-48). “…y la visión de la derrota definitiva de los Anticristos…” (El Apokalipsis, ed. Paulinas, 1963,p. 279). “No agarrará a los dos Anticristos para hundirlos en el Orco: ’serán agarrados’ por un ángel, dice el texto; por el Ángel San Miguel…”(Ibíd. P. 289).

El P. Alcañiz dice clara y explícitamente: “El Anticristo estará compuesto de dos entidades: primero, La Bestia de 10 cuernos; que será un imperio mundial, dividido en muchas nacionalidades, que son los dedos de los pies en la estatua de Daniel y de los reyes de la tierra, tantas veces repetidos en la Biblia; pero todos capitaneados por un hombre de cualidades extraordinarias. Pero además de esta entidad política formidable, el Anticristo será otra entidad de tipo religioso, que el Apocalipsis llama Bestia en forma de cordero, regentada por un hombre, llamado el pseudoprofeta. Esta entidad religiosa será mucho peor que la política, porque esta saldrá del mar, que es el mundo, y la religiosa saldrá del Abismo, que es el infierno.” (Los Últimos Tiempos, Lima 1977, p. 1-2). “Este Anticristo compuesto aparece también en el capítulo 17 del Apocalipsis como una gran prostituta vestida de rojo y cabalgando sobre la Bestia de 10 cuernos, que aparece de color rojo también.” (Ibíd. p. 2).

“Una figura que incluye los dos elementos: político y religioso, que integran al Anticristo, es la del capítulo 17 del Apocalipsis: una bestia de 10 cuernos, que es el imperio mundial, tan repetido; político, integrado por mucha nacionalidades subordinadas. (…) Cabalgando sobre la bestia roja va una prostituta, también roja. El elemento religioso del Anticristo será una entidad religiosa, que adoptará las tendencias del imperio político, prostituyéndose, es decir, abandonando sus fines espirituales y esclavizándose al poder terreno, porque la apoyará.” (Ibíd. p. 2). “El elemento eclesiástico del Anticristo abandonará las enseñanzas espirituales de la religión y de la moral, para ofrecer cosas de tipo terrenal, con el fin de atraerse al mundo materializado. ¡Necia y lamentable equivocación!” (Ibíd. p. 4). “Se ve pues que el Anticristo eclesiástico procurará enloquecer a los pueblos con una borrachera de amor, pero amor de inmundicia y de fornicación: un amor impuro robado a Dios. De este tipo es el amor del progresismo, culturismo, humanismo actuales y el amor al prójimo por sí mismo y sin Dios, propio del marxismo soviético.” (Ibíd. p. 4). “Los integrantes del Anticristo eclesiástico, aparecen en la Biblia como imitadores de Balaam. Este y ellos escogidos por Dios para inducir a las gentes hacia Él mediante la enseñanza de la religión y de la moral; pero tentados por el Anticristo político con promesas de empleos lucrativos y honoríficos, inducirán al pueblo a la apostasía.” (Ibíd. p. 4). “Esto confirma la idea de que entre las dos cabezas, que integran el Anticristo completo: la política y la eclesiástica, esta será la peor…” (Ibíd. p. 7).

San Juan Evangelista y por antonomasia el apóstol apocalíptico, definió así al Anticristo: “qui solvit Iesum” (I Jn. 4, 3), el que disuelve (o diluye a Jesús), y esto por quitar el antagonismo entre Iglesia y Mundo, Cristo y Satanás, bien y mal, verdad y error, verdadero y falso, y en definitiva entre Cristo y Anticristo, entre Iglesia de Cristo y Contra-Iglesia del Anticristo.”
Citaremos a título ilustrativo algunos pasajes del P. Emmanuel que sirven de referencia y luz ante lo que hoy vemos y es un hecho; esto es, la relación entre el Anticristo y su nueva religión y la libertad religiosa del actual ecumenismo. “Es muy creíble, también que el Anticristo llevará para elevarse a todos los partisanos de las falsas religiones. Se anunciará como lleno de respeto por la libertad de cultos, una de las máximas y una de las mentiras de la bestia revolucionaria.” (La Sainte Église, ed. Clovis, 1997, p. 281).

“Queda claro, después de lo precedente, que el Anticristo se presentará al mundo como el tipo, el más acabado de estos falsos profetas que fanatizan las masas, y que las arrastran a todos los excesos bajo el pretexto de una reforma religiosa.” (Ibíd. p. 275). Bien podemos decir: tal como ha ocurrido con la reforma religiosa desde el Concilio Vaticano II (hace más de 40 años), hasta hoy. “Esto será el comienzo de una crisis terrible para la Iglesia de Dios.”(Ibíd. p. 280). Pues: “Él hará cesar el culto público; él quitara, dice Daniel, el sacrificio perpetuo. No se podrá más celebrar la santa Misa, sino en las cavernas y los lugares escondidos. Las Iglesias profanadas no presentaran ante las miradas sino la abominación de la desolación, a saber, la imagen del monstruo elevado sobre los altares del verdadero Dios. (…) Es aquí cuando la mano de Dios se hará sentir.” (Ibíd. p. 284-285).

Claro está que como advierte el P. Emmanuel: “La Iglesia tendrá medios de preservación proporcionados al tamaño del peligro.” (Ibíd. p. 298), pues: “La Iglesia recordara la advertencia dada por Nuestro Señor para los tiempos de la toma de Jerusalén, y aplicables según el consentimiento de los interpretes, a la última persecución”. (Ibíd. p. 298). Y: Conformemente a estas instrucciones del Salvador, la Iglesia se pondrá en resguardo por la huida del pequeño rebaño; (…) Puesto que durante ese tiempo, la Iglesia en la persona de los débiles, se escapara en la soledad; y Dios mismo tomara el cuidado de mantenerla oculta y de alimentarla.” (Ibíd. p. 298-300).

El drama de los últimos tiempos apocalípticos es eminentemente religioso y no político o económico aunque tenga derivaciones en el orden político y económico. Déjase ver claro lo que dice el P. Emmanuel: “Seguramente es un triste espectáculo al ver la humanidad, seducida y enloquecida por el espíritu del mal, intentar sofocar y aniquilar la Iglesia, su madre, su maestra divina. (…) Por encima, la fe nos hace seguir el gran antagonismo entre Satanás y Nuestro Señor; nos hace asistir a las astucias y a las violencias del espíritu inmundo para entrar en la casa de la cual lo expulsó Nuestro Señor Jesucristo. Al final entrará y querrá eliminar a Nuestro Señor. Entonces los velos serán rasgados, lo sobrenatural resplandecerá por todas partes; no habrá ya política propiamente dicha; un drama exclusivamente religioso se desarrollará y envolverá al universo entero.”(La Sainte Église, ed. Clovis, 1997, p. 256-257).

Queda claro que la gran crisis final y última (apocalíptica), sin solución humana, ni retroceso, sino todo lo contrario de acuerdo a la ley metafísico-histórica de la aceleración del mal en la medida que se aproxima a su fin, es un drama teológico religioso y sobrenatural, por eso en las Sagradas Escrituras se dice: el justo vivirá de la fe (Rom. 1, 17) sin configurarse al mundo: nolite conformari huic saeculo (Rom. 12,2), y todo lo que no procede de la fe es pecado (Rom. 14,23 ).

Hoy estamos ante esa perspectiva apocalíptica, los signos son evidentes, con dos siglos de advertencias marianas, y de los papas como Pío IX, San Pío X y Pío XII. Otra cosa es la resistencia diabólica a todo lo que tenga o contenga o aun conlleve una visión apocalíptica que se impone por el contexto histórico y metafísico de la historia, y aún más a la luz de la teología de la historia que se resuelve, en última instancia, en el orden exegético-apocalíptico de los Últimos Tiempos. En este sentido es muy cierto lo que dice Josef Pieper: “El enemigo del mundo será la Iglesia.” (El Fin del Tiempo, ed. Herder, 1984, p. 140). Claro está, se trata de la verdadera Iglesia reducida a un pequeño rebaño disperso por el mundo, y no de la falsa Iglesia “aggiornada” (puesta al día con el mundo), la Nueva Iglesia postconciliar ecuménica que abraza a todas las religiones, sin dogmas que dividan y perturben la falsa paz universal donde se convive en la sacrosanta democracia o como la definiera Nicolás Dávila: la religión antropoteista.

Y Pipier continúa diciendo: “La última forma intrahistórica que adoptaran las relaciones de Iglesia-Estado no será la de un arreglo, ni siquiera de lucha, sino una forma de persecución; es decir, la de acoso de los impotentes por el poder. Mientras que la manera de lograr la victoria sobre el Anticristo será el testimonio de la sangre:” (Ibíd. p. 141). El poder narcisista, el poder por el poder desvirtuado de su fundamento que es la verdad, la verdad a la cual todo poder en el cielo y en la tierra debe servir y garantizar so pena de ilegitimidad metafísica y teológica.

Por eso el gran pecado sin remedio es el pecado contra el Espíritu Santo, contra el Espíritu de Verdad; el pecado que impugna y conculca la verdad manifiesta o conocida, el gran pecado contra la verdad eterna de la cual deriva y participa toda otra verdad natural o sobrenatural. Por eso la característica del Anticristo (el Anti-Verbo) es impugnar la verdad revelada, es crucificar la Iglesia verdadera, perseguirla diluyéndola, configurándola, acomodándola al mundo moderno proclamado en la llamada Revolución Francesa, donde se proscriben los derechos de Dios y de su Santa Iglesia y se proclaman los falsos derechos del hombre soberano cual si fuera Dios.

BASILIO MÉRAMO PBRO.
Bogotá, 28 de Marzo de 2010

terça-feira, 12 de janeiro de 2010

DEVERES FUNDAMENTAIS DOS CRISTÃOS

Os fiéis devem conhecer e tutelar a doutrina


19. Em presença dessas iniqüidades, seja o primeiro dever de cada um entrar em si e aplicar-se com todo o desvelo a conservar a fé profundamente arraigada em sua alma, livrando-se de todos os perigos e nomeadamente mantendo-se armado contra falácias e sofismas. A fim de melhor manter a integridade dessa virtude, julgamos utilíssimo e em conformidade às necessidades dos nossos tempos, que cada qual, segundo seus meios e inteligência, se aplique bem ao estudo da doutrina cristã e faça que sua alma se embeba, o mais possível, das verdades da fé acessíveis à razão. E, como não basta que a fé permaneça intacta nas almas, mas que deva ir crescendo com assíduos progressos, convém reiterar a Deus muito amiúde a suplicante e humilde petição dos apóstolos: “Senhor, aumentai-nos a fé” .(Lc 17,5)
20. Nessa mesma matéria que a fé cristã respeita, há outros deveres ainda, cuja fiel e religiosa observância, se em todos os tempos muito importou para a salvação, é nos nossos dias de uma importância extrema.
21. Nesse enorme e geral delírio de opiniões que vai grassando, o cuidado de proteger a verdade e de extirpar o erro dos entendimentos é missão da Igreja e missão de todo o tempo e de todo o empenho, como que à sua tutela foram confiados a honra de Deus e a salvação dos homens. Mas quando a necessidade é tanta, já não são somente os prelados que hão de velar pela integridade da fé, uma vez que: “cada um tem obrigação de propalar a todos a sua fé, seja para instruir e animar os outros fiéis, seja para reprimir a audácia dos que não o são”. (S. Tomás, Summa theol. II-II,q.3,a.2,ad 2.) Recuar diante do inimigo, ou calar-se, quando de toda a parte se ergue tanto alarido contra a verdade, é de homem covarde ou de quem vacila no fundamento de sua crença. Qualquer dessas coisas é vergonhosa em si; é injuriosa a Deus; é incompatível com a salvação tanto dos indivíduos, como da sociedade e só é vantajosa aos inimigos da fé, porque nada tanto afoita a audácia dos maus, como a pusilanimidade dos bons.


O perigo da inércia culposa

22. E essa covardia dos cristãos merece ainda maior censura porque desfazer acusações caluniosas e refutar opiniões falsas, com pouco trabalho se conseguiria as mais das vezes e, com algum trabalho mais, se conseguiria sempre. Em último caso não há ninguém, absolutamente ninguém, que não possa fazer uso e mostra de fortaleza que tão própria é de cristãos e que só como assumir basta não raras vezes para derrotar os inimigos com todos os seus intentos. Acresce que os cristãos nasceram para o combate, e quanto mais bravo ele for, mais certa será com o auxílio de Deus a vitória: “Tende confiança, eu venci o mundo” (Jo 16,33). Não venha alguém dizer que Jesus Cristo, como conservador que é da Igreja e vingador dos seus agravos, não precisa da cooperação dos homens, pois que, não por falta de poder, mas por excesso de bondade, quer Deus que contribuamos com alguma coisa para se obterem e lograrem os frutos da salvação que sua graça nos procurou.


Obrigação universal de professar e propagar o Evangelho

23. A primeira aplicação desse dever é professar, clara e constantemente a doutrina católica e propaga-la o mais que se puder. Com efeito, como já se disse muitas vezes e com muita verdade: o que mais prejudica a doutrina de Cristo é não ser conhecida. Ela , bem compreendida, basta para triunfar do erro, nem há aí alma simples e livre de preconceitos que a razão não mova a abraça-la. Ora a fé, ainda que como virtude é um dom precioso da divina graça e bondade; todavia, quanto ao objeto sobre que versa, não pode por via ordinária ser conhecida senão pela pregação: “Como crerão naquele que não ouviram? E como ouvirão sem pregador?... a fé é pelo ouvido, e o ouvido pela palavra de Cristo” (Rm 10,14-17). Por conseguinte, sendo necessária a fé para a salvação, segue-se que é inteiramente indispensável a pregação da palavra de Cristo. É certo que esse encargo de pregar ou de ensinar pertence por direito divino aos doutores, isto é, aos bispos que o Espírito Santo constituiu para governar a Igreja de Deus (At 20,28) e de um modo especial ao pontífice romano, vigário de Cristo, preposto com poder supremo à Igreja universal como mestre de quanto se há de crer e praticar. Mas não pense ninguém que ficou por isso proibido aos particulares cooperar com alguma diligência nesse ministério, principalmente aos homens a quem Deus concedeu dotes de inteligência juntos com o desejo de serem úteis ao próximo. Esses, em caso de necessidade, podem muito bem, não já afetar a missão de doutores, mas comunicar aos outros o que eles mesmos aprenderam, e ser em certo modo o eco dos mestres. Até mesmo essa cooperação dos particulares pareceu aos Padres do Concílio Vaticano I tão oportuna e frutuosa, que não hesitaram em reclamá-la nos termos seguintes: “ A todos os fiéis cristãos, principalmente àqueles que tem superioridade e obrigação de ensino, suplicamos pelas entranhas de Jesus Cristo, e em virtude da autoridade deste mesmo Senhor e Salvador nosso lhes ordenamos, que apliquem todo o seu zelo e trabalho em desviar esses erros e eliminá-los da luta da Igreja, e difundir a luz puríssima da nossa fé (Const. Dei Filius ad fin.).

24. Por fim lembrem-se todos que podem e devem disseminar a fé católica com a autoridade do exemplo e pregá-la com uma profissão constante.

25. Desse modo nos deveres que nos ligam com Deus e com a Igreja está em primeiro lugar o zelo que cada qual deve trabalhar segundo as suas forças em propagar a doutrina cristã e refutar os erros.(...)
Trecho da Encíclica Sapientiae Christianae do Papa Leão XIII, sobre os deveres fundamentais dos cidadãos cristãos.

terça-feira, 24 de novembro de 2009

Profanação na Igreja Matriz de Andradas - MG

O blog "Cum ex apostolatus officio" disponibilizou o vídeo de uma profanação feita na Igreja Matriz de São Sebastião, na cidade de Andradas -MG, neste último sábado dia 21/11/09.
Os profanadores são do Grupo de Congada Santa Bárbara/São Jerônimo, Ogum Guerreiro de Poços de Caldas - MG.
Como pode ser? Misturar nomes de Santos Católicos com o nome de demônios orixás!!!!

Confira no link abaixo:
http://cumexapostolatusofficio.blogspot.com/2009/11/profanacao-em-igreja-catolica-de.html

quinta-feira, 5 de novembro de 2009

Bula "Cum ex Apostolatus officio" - Fonte do Cânon 188 no Codex Iuris Canonici de 1917.

Capa do CIC de 1.917



Fontes do Cânon 188
As fontes do Código de Direito Canônico de 1917 se subdividem em quatro categorias:
1º Categoria
Corpus Iuris Canonici.
Este trabalho monumental foi compilado entre 1140 e 1500 e atualmente é composta por seis obras menores. As seis partes constitutivas do Corpus Iuris Canonici são:

Concórdia Canonum discordantium (de Graciano)
Libri quinque Decretalium Gregoriani IX (Papa Gregório IX)
Liber Sextus (Papa Bonifácio XIII)
Clementinae (Papa Clemente V)
Extravagantes Joannis XXII
Extravagantes comunas
Concílio de Trento
3º Categoria:
Escritos dos Pontífices Romanos
4º Categoria:
Cúria Romana
Todas as fontes do CIC estão publicadas em uma outra obra paralela intitulada: Codicis Iuris Canonici Fontes, de autoria do Cardeal Pietro Gasparri. A obra consta de nove volumes, sendo que está subdividida da seguinte forma:
Fontes I (Concílios Ecumênicos e Pontífices Romanos)
São Clemente I até Bento XIV (de 1745)

Fontes II (Pontífices Romanos)
Bento XIV (de 1746) até Pio IX. (1865)

Fontes III (Pontífices Romanos)
Pio IX (em 1867) até Bento XV
Fontes IV (Cúria Romana)
S. C. S. Off. ...........................Sacra Congregatio Sancti Ofício
S. C. Ep. al. Reg. ..................Sacra Congregatio Episcoporum et regularium

Fontes V (Cúria Romana)
S. C. Consist. ........................ Sacra Congregatio Consistorialis
C. de S. Sacramentis ........... Sacra Congregatio de Sacramentis
S. C. C. ................................... Sacra Congregatio Concilii (até 1760)

Fontes VI (Cúria Romana)
S. C. C. .......................................... Sacra Congregatio Concilii (após 1761)
S. C. super Statu regularium ...... Sacra Congregatio super Statu regularium
C. de S. religiosis .......................... Sacra Congregatio de religiosis

Fontes VII (Cúria Romana)
S. C. Prop. Fide .............................. Sacra Congregatio de Propaganda Fide
S. C. Indulg. ................................... Sacra Congregatio indulgentiis Sacrisque Reliquiis Praeposita
S. C. Indic. ..................................... Sacra Congregatio índex
S. R. C. ........................................... Sacra Congregatio Rituum (até 1790)

Fontes VIII (Cúria Romana)
S. R. C. ................................................ Sacra Congregatio Rituum (de 1804)
S. C. Caeremonial. ............................. Sacra Congregatio Caeremonialis
S. C. pró Neg. Eccles. Extraordin. ... Sacra Congregatio pro Negotiis Ecclesiasticis Extraordinariis
S. Studiorum C. ................................. Sacra Congregatio Studiorum
C. de S. Seminariis ....................Sacra Congregatio de Seminariis et de Studiorum Universitatibus
S. poenit. ............................................ Sacra Poenitentiaria Apostolica
Secret. Status ................................... Secretaria de Suae Sanctitatis
Secret. Brevium ................................ Secretaria Brevium Apostolicorum
............................... Variae Regulae servandae na Cúria Romana
Vicariatus Urbis ............................... Vicariatus Urbis

Fontes IX (Corpus Iuris Canonici e Livros Litúrgicos)
Livros Litúrgicos:
Missale Romanum (dividido em títulos, capítulos e números),
Pontifical Romano (organizado por títulos),
Caeremoniale Episcoporum (expostas em livros, capítulos e números) e a

segunda-feira, 14 de setembro de 2009

SACRAMENTOS, MILAGRES E A RC[C]

Por Rodrigo Santana



O OUTRO LADO DA HISTÓRIA

Durante meus quase dez anos de participação ativa na RCC, aprendi em várias formações que os carismas extraordinários deveriam ser utilizados na evangelização, pois eles seriam os sinais que acompanhariam a pregação da palavra de Deus e confirmariam que Deus havia tocado no coração daquele fiel através do “Batismo no Espírito Santo” e à partir desse momento a pessoa haveria de ser um verdadeiro convertido à Deus.
Sempre acreditei nesta doutrina de que os carismas extraordinários são para o uso atual, e que a Igreja Católica havia deixado de utilizá-los porque havia se tornado uma igreja institucional, ritualística e hierárquica.
Passados então nove anos de participação neste movimento, comecei a estudar a Doutrina Católica sobre este tema da “atualidade dos carismas extraordinários” e percebi que tudo aquilo que havia aprendido e acreditado era totalmente incompatível com a Doutrina Católica, para não dizer ainda, que a maioria das doutrinas que aprendi na RCC haviam sido mentiras e enganações.
Meu primeiro e mais forte “choque”, foi quando estudei no Catecismo Romano, no capítulo sobre os Sacramentos em Geral, o seguinte trecho:
(...)
"Para remover dos ânimos dos fiéis toda a dúvida que jamais pudesse surgir acerca desse efeito sacramental, quis a bondade de Deus que, nas primeiras administrações, os efeitos internos fossem provados por meio de milagres. Assim, pois, devemos crer, com toda a segurança, que tais efeitos sempre produzem interiormente, por mais que subtraiam à percepção de nossos sentidos.
Por este motivo, deixamos de parte que, depois do Batismo de Nosso Salvador no Jordão, os céus se abriram e o Espírito Santo apareceu em figura de pomba, para nos advertir que Sua graça nos é infundida na alma, por ocasião do banho salutar do Batismo. Mas, como dizíamos, não nos detemos nesse fato, porque se reporta antes à significação e importância do Batismo, do que à administração dos Sacramentos.
Entretanto, não lemos porventura que, quando os Apóstolos receberam o Espírito Santo no dia de Pentecostes, e por Sua virtude se tornaram mais fortes e mais animosos, para anunciar a verdade da Fé, e arrostar perigos pela glorificação de Cristo: - então “se ouviu de repente, como vindo do céu, um ruído semelhante ao soprar de um vento impetuoso, e sobre eles pousaram línguas que se repartiam, como se fossem de fogo?”
Este milagre nos dá a entender que o Sacramento da Crisma nos confere o mesmo Espírito, e nos dá as mesmas forças [como aos Apóstolos], para que possamos resistir valorosamente à carne, ao mundo e ao demônio, nossos inimigos declarados.
Milagres assim se repetiam, por algum tempo, nos primórdios da Igreja, quando os Apóstolos administravam os Sacramentos. Deixaram de ocorrer, desde que a fé ficou bem arraigada nos corações."
(Catecismo Romano – Parte II – Capítulo I – nº22)

Pensei então que o Catecismo Romano já estivesse ultrapassado - para não dizer como um velho amigo"já superado pelo Magistério posterior". Decidi então pesquisar mais profundamente a questão. Sobre a autoridade do Catecismo Romano encontrei o seguinte ensinamento da Igreja, no Novo Catecismo da Igreja (de João Paulo II):

“O Concílio de Trento constitui neste ponto um exemplo a ser sublinhado: deu à catequese uma prioridade nas suas constituições e nos seus decretos; está ele na origem do Catecismo Romano, que também leva o seu nome e constitui uma obra de primeira grandeza como resumo da doutrina cristã: ...” (CIC nº 09)

É João Paulo II que ensina que o Catecismo Romano constitui uma obra de primeira grandeza como resumo da doutrina cristã. Concluí que não era necessário procurar outra autoridade para confiar no Catecismo Romano, bastava-me a de João Paulo II.

O segundo “choque” deu-se quando li no livro “Alimento Sólido” do Prof. Felipe Aquino, editado pela Canção Nova, os seguintes trechos de dois sermões do Papa São Leão Magno – Doutor da Igreja:
(...)
Nisto consiste, efetivamente, o vigor das grandes almas e a luz dos corações fiéis: crer, sem hesitação, naquilo que não se vê com os olhos do corpo, e fixar o desejo onde a vista não pode chegar. Como poderia nascer esta piedade, ou como poderíamos ser justificados pela fé, se a nossa salvação consistisse apenas naquilo que nos é dado ver?
Na verdade, tudo o que na vida de nosso Redentor era visível passou para os ritos sacramentais; e para que a nossa fé fosse mais firme e autêntica, à visão sucedeu a doutrina, em cuja autoridade se devem apoiar os corações dos que crêem, iluminados pela luz celeste.(...)
(Papa São Leão Magno – Sermões – citado no livro: Alimento Sólido – Prof. Felipe Aquino – pág.194 )

(...)
“Lenta é para a ignorância humana a fé em crer no que não vê e esperar o que não conhece. Foram precisos, a fim de firmar na doutrina divina, os benefícios corporais e o estímulo do milagres patentes. Pela experiência de seu tão benigno poder não duvidariam que sua doutrina traz a salvação”.(...)
(Papa São Leão Magno – Sermão sobre as bem aventuranças – citado no livro: Alimento Sólido – Prof. Felipe Aquino – pág.198 )


O ensinamento acima é tão atual que está no novo Compêndio do Catecismo da Igreja Católica, promulgado por Bento XVI, no parágrafo nº225.

O terceiro “choque” confirmou os dois textos anteriores. O texto é citado pelo maior Doutor da Igreja – Santo Tomás de Aquino – na sua Catena Áurea, que cita um sermão do Papa São Gregório sobre o seguinte trecho do Evangelho de São Marcos:

“Estes são os sinais que acompanharão aos que tiverem crido: em meu nome expulsarão demônios, falarão novas línguas, pegarão em serpentes, e se beberem algum veneno mortífero, nada sofrerão; imporão as mãos sobre os enfermos, e estes ficarão curados”(Mc 16,17)

“Mas porque não fazemos estes milagres, cremos menos nós?

Mas estas coisas foram necessárias nos princípios da Igreja. Foi preciso, para que crescesse a fé dos crentes, que esta fosse nutrida pelos milagres. Porque quando plantamos um arbusto o regamos até que cresça suficientemente, e suspendemos a irrigação quando sabemos que enraizou bem.

Mas é preciso a nós considerar mais atentamente outros milagres especiais, que faz-se agora todos os dias na Santa Igreja, e que fazia-se então corporalmente por meio dos Apóstolos.

Quando os sacerdotes impõem suas mãos sobre os crentes, e se opõe, com a graça que lhes é dada de exorcizar, a permanência do espírito maligno no coração daqueles, não fazem outra coisa que soltar deles os demônios.

E o fiel que abandona o espírito mundano e canta os santos mistérios, falará novas línguas; dominará as serpentes, se com suas boas exortações tira a malícia do coração do seu próximo; beberá licor venenoso e não lhe fará dano, se ouve maus conselhos e não se deixa levar ao mal por eles; porá, enfim, as mãos sobre os enfermos, e ficarão estes curados, todas as vezes que, vendo vacilar o seu próximo do caminho do bem, fortificar-lhe com o exemplo de suas boas obras. E seus milagres, são tanto maiores, quanto que são espirituais, e quanto que por eles despertam do seu sono, não nos corpos, senão nas almas”.

(Papa São Gregório Magno, homilia in Evangelia, 29)
http://hjg.com.ar/catena/c388.html

Vemos acima uma das principais passagens do Evangelho de São Marcos, que é muito utilizada pela RCC, comentada por um santo-papa-doutor da Igreja Católica, que nos dá um ensinamento totalmente contrário àquilo que é ensinado na RCC. O Santo Papa nos ensina que hoje, os milagres não são mais necessários, e também que são tanto maiores, porque são espirituais.

O quinto “choque” me deu ainda mais convicções de que a RCC estava infinitamente fora do catolicismo. São Jerônimo – doutor da Igreja – comenta sobre o Evangelho de São Marcos:

São Jerônimo comenta: “Os milagres foram precisos ao princípio para confirmar com eles a fé. Mas, uma vez que a fé da Igreja está confirmada, os milagres não são necessários” (Comm. in Marcum, ad loc.), e:
“Nos primeiros tempos da expansão da Igreja, estes fatos miraculosos que Jesus anuncia cumpriram-se de modo freqüente e visível. Os testemunhos históricos destes acontecimentos são abundantíssimos no Novo Testamento (cfr. p. ex. At 3, 1-11; 28, 3-6) e noutros escritos cristãos antigos. Era muito conveniente que assim sucedesse para mostrar ao mundo de uma maneira palpável a verdade do cristianismo. Mais tarde, continuaram a realizar-se milagres deste tipo, mas em menor número, como casos excepcionais. Também é conveniente que assim seja porque, por um lado, a verdade do cristianismo está já suficientemente atestada; e, por outro, para dar lugar ao mérito da fé”
(fonte: Edições Theologica).

E ainda:

"[Recebemos o Espírito] não para realizar prodígios, mas o suficiente para levar uma vida honesta e santamente comprometida. Mesmo que se admita que hoje tenha diminuído o carisma dos milagres, isso não nos pode prejudicar, nem poderemos utilizá-lo como desculpa quando tivermos de prestar contas de nossas obras"
( São João Crisóstomo – Doutor da Igreja - Da Verdadeira Conversão 8).
E também:
“No início se davam sinais aos não-crentes. A nós, porém, na plenitude da Igreja, importa compreender a verdade. Já não por sinais, mas pela fé”. (Santo Ambrósio (+397) – Bispo – Livro: “A minha Igreja”- Editora Cléofas – Prof. Felipe Aquino – pág. 144 – 4ºedição)

Aqui São Jerônimo confirma o ensinamento de que não há mais necessidade dos milagres, com a ressalva de que estes possam ocorrer em menor número, como casos excepcionais, como é o caso dos milagres realizados pelo Padre Donizeti, na década de 60, na cidade de Tambaú-SP. Na RCC, ao contrário, a ocorrência dos milagres deve ser a regra, enquanto que o “não ocorrer milagres” deve ser o caso excepcional. Além disso, São Jerônimo destaca o papel da Fé, ou seja, para que esta tenha seu mérito.
São João Crisóstomo sustenta que mesmo que hoje tenha diminuído o carisma dos milagres, isso não nos pode prejudicar. Na RCC é o contrário, se não usam-se os carismas o movimento ficaria prejudicado.

Podemos então perceber que em “via de regra” os milagres passaram para os sinais sacramentais, por isso não vemos mais estes ocorrerem normalmente em nossas Paróquias, nas Missas, nos Terços e em outras atividades paroquiais. Os milagres ocorrem internamente, ou seja, nas almas através dos sacramentos da Igreja. Ainda que hoje alguém precisasse de um milagre para crer, ordinariamente teria que crer na Igreja, que é uma prova incontestável (um milagre) da perpetuidade da Doutrina de Nosso Senhor durante dois mil anos.

O que então podemos verificar quanto às doutrinas enganosas ensinadas pela RCC? Um movimento que coloca o termo “Católica” em seu nome não deveria ao menos seguir a Doutrina Católica? Infelizmente o que temos visto é o contrário.
Quem mais nega obstinadamente a instituição dos Santos Sacramentos, do que os protestantes?
Onde foi que surgiu esta falsa doutrina da “atualidade dos carismas”?
A resposta é simples: no protestantismo. Onde supostos “pastores” interpretam as Sagradas Escrituras a seu “bel prazer” e inventam diversas interpretações falsas para as passagens bíblicas.
Esses hereges de “um só livro” fazem tudo o quanto podem para destruir a Sagrada Doutrina Sacramental, para isso fazem “caricaturas” dos Sacramentos Católicos em suas igrejolas falsificadas.
No lugar do Santo Crisma inventaram o tal “batismo no espírito santo” que não é mais nada do que uma legítima “experiência” de “descarga emocional”, onde se utilizam de músicas sentimentais melodramáticas e rock agitado para gerar esta “descarga”, além de uma bem colocada “fanfarra de vozes” que tentam a todo custo fazer uma “lavagem cerebral” nos fiéis. Depois, para inventarem uma prova real de que este “batismo no espírito (de porco)” é verídico apelaram para o seu falso “dom de línguas”, que nada tem a ver com o dom das línguas dos tempos apostólicos. O “dom de línguas” protestante é uma verdadeira vibração das cordas vocais, onde a língua fica se debatendo dentro da boca fazendo uma horripilante repetição de sílabas. Bem diferente é o verdadeiro dom das línguas (idiomas) dos apóstolos, onde esses, através de um maravilhoso milagre do Espírito Santo, passaram a falar e entender os diversos idiomas de todas as nações para que pudessem pregar o Evangelho ao mundo inteiro.
No lugar do Sacramento da Penitência (confissão) inventaram as tais seções de cura e libertação, onde são realizados falsos milagres e falsas curas. Pois em sua grande maioria são curas temporárias e imperfeitas realizadas através do emocionalismo a que são submetidos os fiéis. Já no sacramento da penitência a pessoa é curada na alma, tanto das feridas, que são os pecados veniais, quanto da ressurreição da alma, caso ela esteja morta pelo pecado mortal.
O principal e mais importante Sacramento que é a Eucaristia, Corpo e Sangue de Cristo, alimento da alma é substituído pela santa ceia. Assim os fiéis protestantes ficam privados do alimento indispensável para a manutenção da vida da alma.

É preciso entender também porque os sacramentos são em número de sete, para percebermos qual era o milagre que acompanhava cada sacramento no tempo dos apóstolos. O Catecismo Romano nos ensina muito bem:

“A razão de não ser maior, nem menor o seu número, podemos mostrá-la, de modo provável, por uma analogia entre a vida natural e a sobrenatural.
Para viver, conservar-se, levar uma vida útil a si mesmo e a sociedade, precisa o homem de sete coisas: nascer, crescer, nutrir-se; curar-se, quando adoece; recuperar as forças perdidas; ser guiado na vida social, por chefes revestidos de poder e autoridade; conservar-se a si mesmo e ao gênero humano, pela legítima propagação da espécie. Todas estas funções também se adaptam, indubitavelmente, àquela outra vida pela qual a alma vive para Deus. Dessa correlação se pode obviamente inferir o número dos Sacramentos”. (Catecismo Romano)


O Santo Batismo é o nosso nascimento para a Vida da Graça. O Espírito Santo passa a habitar nossa alma, e é expelido pela primeira vez o espírito do demônio.
MILAGRE EXTRAORDINÁRIO = os céus se abriram … (visível)
Milagre ordinário = recebe-se o Espírito Santo. (invisível)

O Santo Crisma é quando nos tornamos adultos na Vida da Graça, soldados de Cristo, prontos para o combate da Fé.
MILAGRE EXTRAORDINÁRIO = DOM DAS LÍNGUAS. (VISÍVEL)
Milagre ordinário = sete dons ordinários do Espírito Santo. (invisível)

O Santo Sacrifício (Missa) é o alimento da alma para a Vida da Graça.
MILAGRE EXTRAORDINÁRIO = Morte de Deus Filho, dando sua Carne e seu Sangue para a vida do mundo. Também os Milagres Eucarísticos (Lanciano, etc)
Milagre Ordinário = Transubstanciação – comunhão do Corpo e Sangue de Cristo.

O Sacramento da Penitência (confissão) é a ressurreição da alma para novamente estar na Vida da Graça.
MILAGRE EXTRAORDINÁRIO = Ressurreição de pessoas mortas (Lázaro, Tábita)
Milagre Ordinário = Ressurreição espiritual da alma morta pelo pecado mortal.

O Sacramento da Extrema Unção nos tira os remanescentes do pecado e restaura as forças da alma.
MILAGRE EXTRAORDINÁRIO = cura de pessoas enfermas.
Milagre Ordinário = perdão de pecados veniais, e se for da Vontade Divina a restauração da saúde.

Os outros dois Sacramentos (ordem e matrimônio) por serem para os estados de vida não possuem sinais prodigiosos para que sejam correlacionados a milagres extraordinários.

Voltando para o assunto da RCC, pode-se concluir que ela é protestante, com raízes protestantes, tronco protestante e frutos protestantes. É uma verdadeira invasão protestante no seio da Igreja Católica. Protestantismo este condenado infalivelmente pela Igreja no Concílio de Trento. Todos estão cansados de saber e os carismáticos ainda confessam em vários de seus livros que a RCC nasceu nos Estados Unidos, através de encontros de pentecostais com católicos, e que esses encontros eram administrados pelos pentecostais. Esse próprio fato já condena o movimento, pois assim adverte o Santo Ofício em carta aos bispos da Inglaterra:

“Não se pode de modo algum tolerar, porém, que os fiéis cristãos e os homens eclesiásticos rezem pela unidade cristã sob a guia de hereges e, coisa pior ainda, segundo uma intenção profundamente manchada e infecta de heresia”. (Dz 2887 – Santo Ofício – sob Pio IX)

Essa doutrina da “atualidade dos carismas extraordinários” serve unicamente para destruir a doutrina sacramental, principalmente do Crisma, Eucaristia e Penitência. Seria o mesmo que impedir uma criança de crescer, comer e de curar um ferimento.
Conclui-se então que dar crédito à falsa doutrina protestante/carismática da “atualidade dos carismas extraordinários” é o mesmo que negar a Doutrina Sacramental instituída por Nosso Senhor Jesus Cristo.

Neste sentido vale a pena também lembrar a exortação do Concilio Vaticano II sobre este tema:

“[...] Não devemos pedir temerariamente (imprudentemente) estes dons, nem esperar deles com presunção os frutos das obras apostólicas; é aos que governam a Igreja que pertence julgar da sua genuinidade e da conveniência do seu uso, e cuidar especialmente de não extinguir o espírito, mas tudo ponderar, e reter o que é bom (cf. lTs 5,12-21 e 19-21)”
cf. Lumem Gentium n. 12.

E ainda:

Por isso, diz Agostinho “Atualmente, todos recebem o Espírito Santo e, não obstante, não falam as línguas de todos, porque a Igreja já fala as línguas de todos os povos, e aquele que não pertence à Igreja não recebe o Espírito Santo”. (Sto. Agostinho – tract. 32, n. 7,39: ML 35, 1645 – Suma Teológica II–II – q.176 ad.1 – Sto. Tomás de Aquino - Editora Loyola)

"Quem em nossos dias, espera que aqueles a quem são impostas as mãos para que recebam o Espírito Santo, devem portanto falar em línguas , saiba que esses sinais foram necessários para aquele tempo. Pois eles foram dados com o significado de que o Espírito seria derramado sobre os homens de todas as línguas, para demonstrar que o Evangelho de Deus seria proclamado em todas as línguas existentes sobre a Terra. Portanto o que aconteceu, aconteceu com esse significado e passou".
(Santo Agostinho -Homilias em 1 João 6 10; NPNF2, v. 7, pp. 497-498.)

A afirmação abaixo nos deixa claro que hoje não há necessidade de milagres, pois eles são demonstrados pela dúplice tradição católica que confirma estes fatos extraordinários:

A prova tirada dos milagres de Jesus Cristo, sensível e manifesta para as testemunhas oculares, absolutamente não perdeu a sua força e clareza diante das gerações seguintes. Nós encontramos esta prova, com absoluta certeza, na autenticidade do Novo Testamento, na tradição oral e escrita de todos os cristãos. É por meio desta dúplice tradição que devemos demonstrá-la ao incrédulo que a rejeita ou aos que, sem admiti-la ainda, a desejam”. (Dz 2753 – Teses Subscritas por Lois-Eugène Bautain opostas ao Fideísmo – Gregório XVI)

Vale ainda dizer que os carismas ordinários que provém do Espírito Santo podem e devem ser utilizados por todos os fiéis e nesse sentido todos os cristãos devem ser carismáticos. Outro aspecto importante à esclarecer é que os carismas extraordinários ainda podem ocorrer atualmente, mas numa escala bem menor, e como casos excepcionais.

MILAGRES FALSOS OU VERDADEIROS?

Outro ponto importante a ser esclarecido seria sobre o modo de ocorrência dos milagres. Santo Tomás de Aquino na Suma Teológica nos dá os devidos esclarecimentos:

"Respondo: Entre os milagres, há os que não são verdadeiros, mas fatos imaginários, que enganam o homem, fazendo-o ver o que não existe. Outros, são fatos reais, embora não mereçam verdadeiramente o nome de milagres, pois são produzidos por certas causas naturais. Ora, dessas duas categorias de milagres podem ser feitas pelos demônios.
Os verdadeiros milagres não podem ser realizados senão pelo poder divino, pois Deus os produz para a utilidade do homem. E isto de dois modos: Primeiro, para confirmar a verdade pregada. Segundo, para manifestar a santidade de alguém, que Deus quer propor como exemplo de santidade. Ora, no primeiro caso, os milagres podem ser realizados por todos os que pregam a verdadeira fé e invocam o nome de Cristo, o que, às vezes, pode ser feito pelos próprios maus. Por isso, a respeito das palavras de Mateus “acaso não profetizamos em teu nome?”etc., diz Jerônimo: “Profetizar ou fazer milagres e expulsar demônios, às vezes não vem do mérito de que o faz; mas é invocação do nome de Cristo que o faz para que os homens honrem a Deus, por cuja invocação se realizam tantos milagres”. "
(Suma Teológica- II-II, q. 178 ad.2)

Um exemplo destes três modos de ocorrência poderíamos tirar do dom das línguas:

1)Para o primeiro modo podemos citar o falso dom de línguas carismático/pentecostal, que engana os fiéis fazendo-os acreditar que aquele som é o verdadeiro milagre.

2)No segundo modo podemos citar o caso de um homem poliglota que fala em cinco idiomas diferentes. Se ele chegasse numa assembléia e começasse a falar em alta voz diversas palavras em vários idiomas os fiéis poderiam certamente acreditar que esse fato miraculoso é o dom das línguas. Mas na verdade foram utilizadas causas naturais.

3) No terceiro modo poderíamos citar o dom das línguas dos Apóstolos, que passaram a falar e compreender, por um fantástico milagre os idiomas (línguas) de todos os povos.
Poderia ainda se fazer a mesma analogia com os demais carismas do Espírito Santo, mas deixaremos essa tarefa para o leitor.

FIDEÍSMO

Um último ponto ainda resta para concluirmos o assunto. É que toda esta falsa doutrina da “atualidade dos carismas” serve somente para confirmar e promover a principal falsa doutrina “do batismo no espírito” que eles propagam “aos sete ventos”.
Essa doutrina exige que o fiel tenha uma “experiência com Deus”- como se Deus fosse sentimentalismo – e através desta “experiência” que seria confirmada pelos “carismas do espírito santo”, o fiel estaria certo de que Deus está com ele e nele. Mas como essa “experiência com Deus” dos carismáticos não é sobrenatural e sim natural, os seus pretensos “carismas” também são na sua grande maioria naturais. Como o falso dom de línguas que não é milagre e sim aptidão natural para vibrar a língua sem parar.
O que eles não viram é que esta doutrina da experiência é condenada também pelo Catecismo da Igreja Católica:

2005 – “Sendo de ordem sobrenatural, a graça escapa à nossa experiência e só pode ser conhecida pela fé. Não podemos portanto basear-nos em nossos sentimentos ou em nossas obras para daí deduzir que estamos justificados e salvos.”

Agora poderiam objetar que o Catecismo diz que é a graça que escapa à nossa experiência e não o Espírito Santo. Mas então já respondemos com o nº 2003: A graça é antes de tudo e principalmente o dom do Espírito Santo que nos justifica e santifica.

A condenação do Magistério da Igreja para com a falsa doutrina da experiência deita suas raízes na heresia do Fideísmo, que “não reconhece a importância do conhecimento racional e do discurso filosófico para a compreensão da Fé, melhor, para a própria possibilidade de acreditar em Deus”. (Encíclica Fides et Ratio – João Paulo II – nº55)
No Fideísmo tudo fica atribuído à Fé, até mesmo aquilo que é natural passa a ser “sobrenatural”, o que é um exagero. Como é caso do falso dom de línguas. (Insisto neste ponto das línguas por ser este um exemplo bem didático).

A RCC foi o único movimento que levou um “puxão de orelha” de João Paulo II, por cair na heresia do Fideísmo:
“Na minha recente Carta Encíclica Fides et ratio adverti contra um fideísmo que não reconhece a importância da obra da razão, não só para uma compreensão da fé, mas também para o próprio ato de fé.”(DISCURSO DE JOÃO PAULO II AOS RESPONSÁVEIS DO MOVIMENTO CARISMÁTICO CATÓLICO - 30 de Outubro de 1998 – disponível no site do Vaticano)

João Paulo II, ainda aponta os critérios para o discernimento sobre a autenticidade dos carismas:
(...)
6. Pode-se apontar alguns critérios de discernimento geralmente seguido por ambas as autoridades eclesiásticas, como professores e diretores espirituais:
a. Conformidade com a fé da Igreja em Jesus Cristo (cf. 1 Cor 12, 3), um dom do Espírito Santo não pode ser contrário à fé que o mesmo espírito inspira toda a Igreja. «"Podeis reconhecer nisto o Espírito de Deus: todo espírito que confessa Jesus Cristo, vindo na carne é de Deus, e todo espírito que não confessa Jesus não é Deus" (1 Jo 4, 2-3).
b. A presença dos "frutos do Espírito: amor, alegria, paz" (Gl 5, 22). Qualquer dom do Espírito promove o progresso de amor, tanto na mesma pessoa, e na comunidade, portanto, produz alegria e paz.
Se um carisma causar embaraço e confusão, ou significa que não é autêntico ou não é usado corretamente. Como São Paulo, afirma: "Deus não é um Deus de confusão mas de paz" (1 Cor 14, 44). Sem a caridade, mesmo os carismas mais extraordinários carecem de utilidade (cf. 1 Cor 13, 1-3; Mt 7, 22-23).
c. A harmonia com a autoridade da Igreja e na aceitação das suas disposições. Após definir regras muito estritas para a utilização dos carismas na Igreja de Corinto, São Paulo, afirma: "Se alguém se julga um profeta ou inspirado pelo Espírito, reconheceça no que vos escrevo um mandamento do Senhor" (1 Coríntios 14 , 37). O verdadeiro carismático reconhece-se por sua sincera mansidão para com os pastores da Igreja. Um carisma não pode levantar a rebelião, nem provocar a ruptura da unidade. (…)
(João Paulo II – Audiência Geral – A Igreja, comunidade de Carismas – 24/06/92- disponível no site do Vaticano – em espanhol)

A conclusão é bem visível, existe um outro lado da história que não é o lado carismático, mas o lado Católico. De qual lado você vai ficar?
Reflita seriamente sobre estes fatos, você pode estar sendo enganado!


"Porque me viste, creste? Bem aventurados os que não viram e creram".(Jo 20,29)

“Mas como disse o Apóstolo que a fé é a posse antecipada das coisas que se esperam (Heb 11,1), mas que não se vêem evidentemente, se deduz que, nas que estão à vista, não cabe fé, senão conhecimento. Se, pois, Tomé viu e tocou, por que se lhe disse: "Porque me viste, creste"? Mas uma coisa viu e outra creu; viu ao homem, e confessou à Deus. Muito alegra o que segue: "Bem aventurados os que não viram e creram". Nesta sentença estamos especialmente compreendidos, porque Aquele a quem não temos visto em carne, o vemos pela fé, se a acompanhamos com as obras, pois aquele que crê verdadeiramente executa obrando o que crê.”
(Papa São Gregório, In Evang. hom. 26 – Catena Áurea – Jo 20,29)


“Se alguém dizer, oxalá houvesse vivido naqueles tempos, e houvesse visto o Senhor fazendo milagres, que se acuda a esta palavra: “Bem-aventurados os que não viram e creram”” (São João Crisóstomo, in Ioannem, hom. 86 – Catena Áurea – Jo 20,29)

segunda-feira, 27 de julho de 2009

CRÍTICA - ANTI ENCÍCLICA CARITAS IN VERITATE

Comentário muito bom sobre a nova Anti-encíclica do sr. Ratzinger, confira:

http://aciesordinata.wordpress.com/